Autoría:
Conversaciones familiares de doctrina christiana entre gentes del campo, artesanos, criados, i pobres
Comentario
Marie Barbe Nicole Leprince, conocida como Jeanne Marie Leprince, fue una de las autoras francesas más populares del siglo XVIII, traducida a más de trece idiomas. A diferencia de otras mujeres instruidas de su tiempo, no pertenecía a la nobleza ni a una burguesía acomodada, sino que fue instruida en un convento, lo que le permitió ganarse luego la vida como preceptora de niños aristócratas.
Desde sus primeras obras, mostró preocupación por la deficiente educación de las niñas, promoviendo el estudio y defendiendo la igualdad intelectual femenina, aunque aconsejaba que no mostraran sus conocimientos públicamente y escribieran solo para círculos íntimos. Para Leprince, la instrucción femenina debía centrarse en fines domésticos, aunque también fomentaba el pensamiento autónomo y la formación de juicios propios, combinando pedagogía y valores cristianos. Sus escritos pedagógicos conquistaron a gran parte de las cortes europeas que, si bien no podían disponer de sus enseñanzas directas, leían con atención sus relatos instructivos y sus cuentos.
Sus Conversaciones familiares de doctrina cristiana fueron traducidas y adaptadas al contexto español por Miguel de Ramón y Linacero, párroco de Chinchón y maestro principal de Luis María de Borbón y Vallabriga y sus hermanas. Linacero ajustó los contenidos para mayor efectividad moral y mantuvo correspondencia con el cardenal Lorenzana sobre los progresos de sus alumnos.
La obra está estructurada en diálogos entre «Dª Prudencia», una dama culta y caritativa, y los lugareños, con el objetivo de instruirlos en moral, doctrina cristiana y deberes sociales, a la vez que destierra prejuicios populares siguiendo el espíritu de la Ilustración. Personajes estereotipados —la nodriza negligente, la joven frívola o el marido brutal— ilustran un esfuerzo aculturador de raíz religiosa y reformista, inculcando valores de mesura, discreción y ética urbana. Promovía la decencia en el vestir entre los campesinos, especialmente mujeres, fomentando el pudor y la moderación corporal; además, difundía principios de la pedagogía moderna, desalentando prácticas tradicionales perjudiciales.
La obra fue impresa por Manuel Martín en 1773. Este impresor madrileño, activo desde 1756, se dedicó a publicaciones muy heterogéneas, como el Correo Literario de la Europa, el Diario de las Musas y obras teatrales de Laviano, en la época de mayor auge del teatro popular impreso. Su catálogo continuó reimprimiéndose hasta finales del siglo XVIII por su sucesor, Plácido Barco López, quien incorporó su firma en las ediciones adquiridas junto con prensas y matrices.
Martín se especializó en colecciones populares. Ofrecía libros de pequeño tamaño y de bajo coste, publicando desde pliegos sueltos y Quijotes de bolsillo hasta esta traducción de las Conversaciones de Madame de Beaumont. Los textos compartían materialidad y adaptaciones estilísticas que los hacían más accesibles, fomentando la lectura fragmentada en el ámbito familiar o social. Su estrategia de publicar en colecciones o series, siguiendo el modelo de la prensa periódica, buscaba fidelizar a un público popular y consolidar hábitos de lectura colectiva.
Los dos volúmenes de la Universitat de València presentan una encuadernación en pasta española jaspeada, dorados en lomo y tejuelo con título dorado, guardas xilográficas en blanco y azul, y cortes rojos. Destacan el supralibros del Duque de Osuna en la cubierta anterior y las signaturas topográficas en tinta en el verso de la guarda volante anterior.
Consta en el Catálogo de las obras que existen en la Biblioteca Universitaria y Provincial de Valencia procedentes de la Biblioteca del Duque de Osuna (1897).